Había un hombre que vivía en un modelo de vida heredada bajo el concepto de la critica, inculcado bajo la ley del mas fuerte , con
estructuras bien arraigadas. Se presentaba ante multitudes con sus prejuicios en bandeja de plata, orgulloso de su forma de ver la vida, levantando
una bandera que un puñado de la sociedad apoyaba fervientemente.
Donde fuera que iba se expresaba desde
esa actitud "Nosotros somos mejores y sin fallas, el resto están mal y deben ser juzgados". Esos prejuicios abarcaban situaciones de todo tipo desde el vestir hasta la forma de ser, todo aquello que no conocían era aberrante.
Este mismo hombre, estaba organizando una marcha bajo el título de los prejuiciosos de la vida, se juntaban en Av 9 de julio ,alrededor del obelisco ,donde el sería el
que expondría: El prejuicio a los adictos.
Busque un lugar donde acomodarme
cerca del escenario para escucharlo atentamente y poder comprender su punto de vista .Había mucha
gente alrededor de el, lo cubrían mujeres que lo
maquillaban, gente que acomodaba
reflectores para que iluminaran bien, hombres de trajes elegantes lo rodeaban y no permitían que
nadie se le acercará.
De pronto está gente se abrió y lo vi, era
alguien seguro de si mismo, miraba al
frente sin importarle la muchedumbre
aglomerada alrededor de el . Se detuvo frente al micrófono y dijo:
-Los adictos son el peor problema de esta
sociedad, gente sin rumbo ni esperanzas
que son parte de un problema mayor; no
debemos olvidar que son los delincuentes
de este mundo, los que violan y matan , gente
deshonesta . Son ellos los que hacen de la vida
de los demás un martirio, necesitan ser apartados de la sociedad y encerrarlos para que no vuelvan a manchar a este país. El público rugió ¡¡¡QUE LOS ENCIERREN!!!-.
Tuve compasión de esas almas que iban
detrás de una ideología destructiva,
compasión de ese hombre que vivía en
los prejuicios. Me levanté ,ya no quería
estar ahí, así que decidí tomar la
peatonal Lavalle . Antes de cruzar la gran avenida vi a
un muchacho, estaba aferrado a su
botella de alcohol ,fui hacia el y lo abrace
no me importó que estaba sucio, lo levanté y
le pregunte si quería salir de esa vida adormecida por el alcohol y me miro conmovido pero por sobre todo cansado , y asintió con la cabeza . No me importaba por que había llegado a esa situación , solo quería ayudarlo a salir de ahí.
El público del hombre prejuicioso seguía
rugiendo en un solo son: ¡¡ENCIERRENLOS!! . En ese trasfondo de intolerancia y desinformación , ayude al muchacho a levantarse y escuchar su historia . De un lado de la avenida estaba el odio y cruzando ,la esperanza de un nuevo comienzo.
Hola a todos:
Está es una historia que
cuento e imagino en mi interior y sale
expulsada por este medio. Fui adicto por
26 años, fui parte de los prejuicios de
gente que sólo podía ver mi adicción y me prejuzgaban sin conocerme ,sólo viendo
mi enfermedad apoderándose de mi vida.
Hoy que hace 8 meses y
23 días que estoy limpio y entiendo que es
fácil juzgar por lo que uno ve a simple vista, sin mirar que hay detrás de esa adicción.
No quiero justificar lo que hice
mal, hoy estoy arrepentido de todo los
males que cause y me cause
Nosotros sabemos como es que te apunten con el dedo sin siquiera conocernos y estar en el banquillo de los acusados y creo que
tenemos el deber de seguir
rehabilitados, limpios y sobrios, para poder extenderle una mano a todos aquellos que quieran recuperarse y salir del circulo vicioso del prejuicio.
Siento la necesidad de que cada vez que vea
un adicto decirle te entiendo y no te juzgo
te doy mi mano para que puedas
levantarte y seguir.
Los prejuicios no sólo alcanzan a los
adictos, es parte de esta sociedad en la
que vivimos. Hay que dar un paso adelante y dejar
este estado nos aparte de las cosas lindas de la vida.
Hagamos de
este mundo un lugar mejor en el cual vivir.....Un abrazo , fuerza y adelante de
parte de un prejuicioso en recuperación.