El túnel
Estaba en un túnel, había llegado ahí, por mis propios medios, había carteles en el camino que me avisaban sobre el inminente problema, pero estaba confiado, muy confiado. Había sido un largo año y me merecía unas vacaciones, quería irme solo. Había programado una ruta diferente para cada día de mis 2 semanas que duraría mi estadía. Este era el último. Cuando tome el mapa y busque donde ir, salí apresurado, habrían sido los mejores días de mi vida, estaba solo y había aprendido mucho sobre la cultura del país, de sus comidas, de su gente y algunas palabras en su idioma. Había ido a la capital y me deslumbro Turquía, era un país deslumbrante, sentía que pertenecía ahí y me jure volver. Cuando baje del auto y me adentre en el camino, veía carteles escritos en turco, tome mi diccionario y traduje las palabras, decía: “CUIDADO CON EL TÚNEL”. No le di importancia, estaba seguro de mí y pensaba que, al fin y al cabo, si me lo cruzaba, podría superarlo, seguí el camino y cuando me di cuenta, la noche se acercaba, estaba frío y tome un abrigo de mi mochila.
Otro cartel decía: “TOME PRECAUCIONES, UD ESTA CERCA DEL TÚNEL”, me apresure, el peligro inminente me sedujo y tome mi linterna, sentía la adrenalina correr, la sensación me invadió y me apresure aún más, ya no pensaba en más nada que encontrar el túnel, el tiempo parecía no pasar y no sé cuánto tarde, pero en un momento el piso se desplomo y caí, mis brazos no tuvieron los reflejos que yo hubiese esperado, solo me caí. Ya en el piso, me di cuenta que estaba en el túnel, miré hacia arriba y vi la luz que venía del exterior. Debía estar a unos 10 metros bajo tierra y no tenía la menor idea de cómo salir de ahí, el pánico se apodero de mí y el miedo me paralizo. Sentí una rata pasar sobre mis pies y vi una víbora salir debajo de una piedra, mirándome, como acechándome. Sus ojos me asustaron. Miraba hacia arriba y el olor a humedad y cadáveres de animales me descompuso, como hacia para salir de ahí, estaba solo y paralizado, mi tobillo se había doblado y me producía un dolor insoportable. Estire mis brazos buscando trepar, pero lograba alcanzar un metro y volvía a caer, estaba sangrando y lastimado por el golpe y cada caída dolía más. Me resigne y me tire sobre el piso, no me importo el olor ni las ratas ni la serpiente, ahí iba a morir, anhelaba respirar aire fresco, la luz de los últimos rayos de sol se habían desvanecido, solo la luminosidad de la luna me permitía ver, entonces me acorde de la mochila que llevaba, a tientas estire mis brazos, recorriendo el piso del túnel, ahí estaba, en ella guarde unas herramientas para escalar, las tome. El vendedor tan amable se había tomado el trabajo de explicarme como usarlas en un castellano básico, las había entendido y me dispuse a usarlas, eran dos ganchos gruesos que se afirmaban sobre las paredes y dos hierros donde podía sostenerme con los pies. Al principio fue difícil, un gancho y estirar mi cuerpo para clavar con la otra mano el gancho que sostendría mis pies, después de 3 intentos lo logre, casi cuando amanecía. Iba despacio, pero esos movimientos eran precisos, llegue a la cima, casi cuando amanecía, toda la noche me había llevado para alcanzarla. Cuando llegue fui directo al coche, tome un lápiz y varios mapas, que use para escribir con la ayuda de mi diccionario, en turco, inglés y español: “¡CUIDADO! USTED ESTA CERCA DEL TÚNEL”, cuando termine tenía en total unos 20 carteles, los clave y los ate con una soga en forma de circulo.
Me iba cuando recordé los ganchos, me asome al túnel y mire hacia abajo, tome los ganchos y los tire dentro del túnel, volví a girar y salí dispuesto a no volver nunca mas .
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