domingo, 13 de septiembre de 2020

LA CONSTRUCCIÓN

 La pared se había vuelto a caer, el trabajo lo había hecho tal cual mi padre me había enseñado ,zapatas de 1 metro por 1 metro, columnas y el encadenado donde apoyaba los ladrillos de la pared . Pero se caía , levantaba 4 hiladas o 6 y se desmoronaba , cada mañana y por una semana cada vez que llegaba a la construcción me encontraba con la imagen de ladrillos y cemento desparramados por el suelo.

Esa mañana desperté molesto y ansioso por ver si la pared seguía en pie. Tal fue mi decepción al darme cuenta que la pared estaba desmoronada , una vez mas.

El  deseo de tirar todo lo que había levantado ,incluido lo que quedaba de cimientos de esa maldita pared, fue mas fuerte y en un impulso de rabia , tome la maza y rompí toda la construcción  .

Me había cansado, ¿ cuantas veces mas podría seguir levantando esa pared ?, mi cuerpo respondía de modo impulsivo , en cada golpe , sacaba la ira reprimida , era mi casa lo que quería levantar,pero aun así derribe todo. Golpeaba enceguecido , con tristeza  , dolor y llanto.

¿Podía ser que no fuera posible levantar una pared?

Seguía , ya no era solo la maza , ahora eran mis pies que también golpeaban las paredes . Cuando estaba por derribar la ultima pared que quedaba en pie , me detuve , mire  todo lo que había destruido  en fracciones de segundos . Deje el mazo , mis pies estaban lastimados , mis rodillas sangraban y me arrepentí instantáneamente ,¿que hice? ¿por que? me decía a mi mismo .

Mi padre ya no estaba , el me había enseñado a levantar paredes  y no estaba ,me dolía su ausencia ,lo necesitaba .

Parado en el medio de la construcción, apoye mi cuerpo cansado en los resabios de una columna que resistió a mi ira , en ese momento vi la pala y camine hacia ella , la tome y empece a juntar los escombros .Me tomo un tiempo pero volvió a quedar limpio el terreno , puse todos los escombros a un costado, seguramente algo me iría a servir en un próximo intento. Envuelto en un silencio ensordecedor   escuche mi teléfono sonar.

 -Hola si, soy Jeremías el arquitecto que trabajaba con tu padre ¿como estas tanto tiempo? - me dijo 

-Bien ¿como estas Jeremías, tanto tiempo?- le conteste confundido

-Bien hijo ¿y vos?-

-Acá luchando por levantar mi casa -

-¿Que paso?-

- ¡Se me cae una de las paredes y ya no se que hacer, por una pared que me tiene al mal traer destruí todo lo que había logrado hacer! -

-Bueno hijo  , tranquilízate , tal vez tu trabajo no este tan mal hecho , tu padre se que te a enseñado muy bien -

-Si , pero no entiendo donde esta la falla-

-Mira hijo, las casas todas tienen imperfecciones y partes difíciles de terminar, tienes que sentarte a pensar en las probabilidades por las cuales esa pared no se mantiene en pie,busca un mejor lugar dentro del terreno o pide ayuda ,busca respuestas y lo mas importante no te frustres. Tu padre te lego su sabiduría en lo que mejor sabia hacer , esa es tu mejor herramienta. Creo que el problema no radica en la construcción , si no en tus impulsos que te llevan a demoler lo que comenzaste . Te propongo que esta vez empieces una vez mas , el deseo que tu tienes debe ser mas fuerte que el impulso que te maneja . Imagina el deseo de tener tu hogar por sobre todas las cosas  y deja de lado la impulsividad que destruye todo lo bueno que tenias levantado,si me necesitas no dudes en llamarme.-

Después de esas palabras , me quede pensando mucho en lo que debía hacer . Puede que mi padre ya no este conmigo , pero de alguna manera se hizo presente en esas palabras . 

A la mañana siguiente me desperté con todas las ganas de volver a empezar a construir mi hogar. En cada ladrillo que apilaba estaba mi viejo guiándome.







sábado, 12 de septiembre de 2020

NUEVA REALIDAD Reflexión por Gabriel Segovia

 Todo esto que hoy nos pasa, el hecho de que un virus se este llevando vidas es algo fuera de lo común. Venimos de una "normalidad" ,  una estructura en la cual todos nos sentíamos cómodos .Evadiéndonos de muchos problemas por falta de tiempo y trabajo .Pero vivíamos en libertad ,en mayor o menor grado, pero nosotros la podíamos maniobrar , para mal o para bien , eso queda a criterio de cada uno.

Nos detuvo una pandemia y empezaron a aflorar los problemas no resueltos , la convivencia y temas que habíamos dejado en el tintero . Se podría decir que nos encontramos a nosotros mismos . En el silencio de una ciudad apagada , pudimos ver las verdaderas necesidades.

Escucho voces , muchas que permanecen en una queja , en intolerancia y una falta de aceptación total.Es como si no pudiéramos mirar mas allá . Es la linea del horizonte del mar, sabemos que hay una linea divisoria entre el mar y el cielo pero aveces es difícil de diferenciar . 

Pero nos detuvieron , cortaron nuestra libertad de andar, recorrer caminos costumbristas y de comodidad. Mas allá del horizonte del mar , hay mucho mas ¿por que nos cuesta mirar mas allá ? salir de la eterna queja de buscar soluciones a corto plazo .

Tal vez aceptar y rendirnos , colaborar cada uno desde un lugar productivo y mirando al prójimo como a uno mismo ,resuelva un gran problema que hace años aquejo mi vida y me llevo a lugares oscuros .

No  se necesitan números ni formulas , es aceptación, la que me ayuda a mirar mas allá,  aprovechar cada oportunidad como si fuera la ultima . Disfrutar lo que hoy tenemos , no vivir de la queja . La  aceptación es el trabajo que hoy ,personalmente me ha dado sobriedad y equilibrio.





viernes, 11 de septiembre de 2020

INFIERNO

 Por dentro mio , muchas veces me sentí en el infierno . El cielo solo lo podía sentir unas pocas veces y  era cuando me encontraba con las personas que amaba.

El infierno, con demonios que me oprimían y angustiaban mi interior .Me arrastraban y gobernaban mi mente , su idioma me seducía y en el abismo me dejaban .

Estaba siempre  parado al borde del abismo del infierno, solo debía relajar mi cuerpo y dejarme caer . El dolor era como una manera de vivir , la queja como un aliado y el secuaz de la sombra . Anhelaba el cielo pero ya no miraba hacia arriba , solo el abismo que creía merecer .

Me sentía como un caballo que tira de un carro manejado por un cruel hombre ,con orejeras que solo me permiten mirar hacia adelante y la fusta de ese hombre golpeando mi lomo , castigado y asustado, sin sentir nada mas que los latigazos.

 Ese infierno no siempre estaba ahí ,salia de el de vez en cuando  . Cuantos que tenían un cielo propio me decían "Sal de ese infierno",  y simplemente no podía , siempre volvía. Me rendí y pensaba que el infierno era para mi . No me importaba ese cielo que aveces visitaba .El calor eran mis días y el látigo ahora mi guía .

Pense en saltar hacia ese abismo y no salir mas .Un día me entregue por completo a ese infierno .Me pregunte en ese instante que pasaría si por una ultima vez mirase hacia el cielo . 

El látigo ya no me molestaba en el lomo , si no en mi cabeza , luche con todas mis fuerzas por mirar el cielo y ahí estaba ,celeste sin nubes y un sol radiante que me desarmo por completo y comencé a  correr. 

El látigo golpeaba fuerte pero de igual modo  corrí desesperado hacia mi cielo  , con el anhelo de algo mejor,  me saque las vendas de los ojos y corrí tanto que llegue a donde me esperaban ,a donde debía estar , con mis seres queridos.